Viaje a ciudad de Guatemala

El viaje a Ciudad de Guatemala fue una experiencia inolvidable porque cuando empecé a documentarme sobre el feminicidio, a leer informes y estudios realizados, a leer sobre Sobrevivientes.org y el trabajo que realizaban, me di cuenta de que Norma Cruz tenía que estar en este libro. Voces Silenciadas, esa era su realidad pero ella no dejaba de hacer mucho ruido y de generar enemigos con su trabajo. Vive en una sociedad machista, dónde los hombres se creen que tienen el monopolio de la vida de las mujeres. Porque allí la impunidad del estado, del gobierno y del entorno, les hace fuertes para violar y matar a las mujeres. Y son pocas las mujeres como Norma Cruz y quienes trabajan con ella, las que intentan pararles los pies y subirles a un estrado para ser juzgados. Porque , paradójicamente, las leyes guatemaltecas sí que protegen a las mujeres pero no se aplican. Y Norma ha decidido aplicarlas y meter a esos asesinos en la cárcel para que sus delitos no queden impunes.

Pero todo ello hace que su vida allí sea muy difícil. Y el hecho de que una mujer , además periodista, fuera a Ciudad de Guatemala por ella preocupaba a la embajadad española en esa ciudad. Me dijeron dónde me debía alojar, en qué hotel y en qué zona para estar más segura y controlaron en todo momento mi llegada y mi estancia. Se lo agradezco porque es fácil adivinar que la policía con chaleco antibalas y metralleta en mano no estaban por casualidad en los alrededores del hotel.

De hecho, todos los días fui acompañada de alguien cuando me alejaba del hotel. El taxi lo llamaba el hotel para que fueran de confianza y una vez en la zona centro de la ciudad, en la Fundación o alrededores siempre nos movíamos protegidos de un ex guerrillero armado. Incluso el único día que me acerqué a un mercado de artesanía para comprarle algo a mi hija.

Pero lo peor fueron todas las historias que se conocían a diario en la Fundacion. Un lugar difícil de encontrar porque no hay ninguna identificación en la puerta. La entrada es muy discreta, como si fuera un domicilio particular, y otro ex guerrillero armado te abre la puerta y te identifica antes de entrar en una sala de espera. Pero la entrada a los despachos dónde está Norma y el resto de trabajadores está detrás de una cancela que se abre desde dentro. La seguridad es absolutamente necesaria en la Fundación. Con todo, les han intentado entrar y han buscado la forma de colarse para atentar contra Norma más de una vez.

De hecho, un día en que Norma y su familia me querían sacar de esa ciudad y llevarme a Antigua, una ciudad cercana, turística, dónde se puede caminar con cierta seguridad, tuvieron suerte de esquivar a unos matones que les perseguían en una moto. Iban armados y estaban preparados para disparar pero el conductor que está preparado para esquivar situaciones parecidas, logró despistarlos. Llegaron más de 3 horas tarde al hotel y con la cara desencajada pero insistieron en ir a Antigua de todas formas y disfrutamos del único día de tranquilidad. Porque Norma y su familia son un encanto, me acogieron como si fuera una más de la familia y les tengo mucho cariño.

Confío en que la experiencia de Norma como ex guerrillera, su inteligencia y destreza le permitan esquitar a los matones que intentan hacerle a ella y a su gente la vida imposible. Desde que terminé con el libro ha sufrido varios acosos, secuestros y atentados pero ella sigue fuerte y en pie con su lucha. Es un lujo conocer a Norma, la admiro mucho.